
- Portada
- Guía Empresarial para la Supervivencia de Desastres
- Proceso de Planificación
- Análisis y Reacción a los Peligros
- Huracanes y Tormentas Tropicales
- Inundaciones
- Tronadas, Relámpagos
- Tornados y Trombas Marinas
- Fuegos Forestales
- Sumideros y Eventos Sísmicos
- Calor Extremo
- Escasez de Agua y Sequía
- Tormentas Invernales y Frío Extremo
- Plagas y Enfermedades Agrícolas
- Enfermedades Emergentes: Influenza Pandémica
- Materiales Nocivos
- Incendio del Establecimiento
- Interrupción de Electricidad
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- Amenazas de Bombas
- Explosión del Establecimiento
- Armas Químicas o Biológicas
- Ataques Cibernéticos
- Emergencias Radiológicas
- Violencia en el Lugar de Trabajo
- Sabotaje, Fraude, y Robo
- Pérdida del Personal Clave
- Disturbios en el Trabajo
- Interrupción en la Fuerza Laborable
- Amenazas Adyacentes
- Recuperación y Atenuación
- Asistente de Configuración del Plan Empresarial para Continuidad de Negocios
- Ejercicios y Entrenamiento
- Centro de Información para Preparación
Pérdida del Personal Clave
Hoy día, cuando casi todas las empresas tratan de funcionar con menos empleados, es necesario confiar en el personal clave quienes, con su liderazgo, sus habilidades únicas, y su memoria organizativa, tienen un sitio muy especial en la organización. Por lo tanto, pérdida del personal clave debido a muertes inesperadas, enfermedades, o lesiones, puede tener un impacto negativo en las operaciones del negocio y en el personal restante. La pérdida puede ser aminorada a través de buena comunicación interna, de entrenamiento combinado, y con el compartir de información y datos e informes de progreso. Es muy importante en situaciones traumáticas como ésta asegurar la salud mental de los empleados restantes.
Nunca ha sido esto tan obvio como en lo que experimentaron las empresas del World Trade Center en la tragedia del 11 de septiembre. Las pérdidas sufridas por las compañías en las Torres fueron traumáticas tanto para las empresas como para los empleados. Había dos preocupaciones a que atender: (l) la salud mental de los supervivientes y (2) la gran devastación operacional. Se necesita que el personal funcione bien para poder continuar la operación del negocio. Sin la operación del negocio no existe la empresa.
El apoyo y la validación ayudan grandemente en el proceso inicial de saneamiento. En la Sección III hay un capítulo que trata con el tema de apoyo e investigación de adecuación de los empleados, un componente crítico cuando se trata de pérdidas de personal, especialmente pérdidas inesperadas, causadas por actos de violencia o de suicidio.
Las organizaciones tienen que enfrentarse con trauma y pérdidas al igual que lo hacen los individuos. La primera fase de recuperación, seguridad y control es enfocar en la labor a mano. Para los negocios esto es emplear nuevo personal, encontrar una ubicación nueva temporera y luego permanente, reestablecer conexiones técnicas y de clientela, y volver al trabajo. Una vez se establece el control, la segunda etapa es recordación y un período de luto. Es necesario para los empleados lamentar la pérdida de sus colegas y amigos para que puedan aceptar a los empleados nuevos y para poder seguir adelante. El liderazgo debe ayudar a la pena porque estén pasando los empleados y permitirles que observen un periodo de duelo.
La etapa final del duelo es reconectando con la vida normal. Durante esta etapa hay una gran oportunidad para refuerzo y mejoramiento. La doctora Judith Herman, M.D., una experta muy reconocida en traumas en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, sugiere que “cuando los individuos pasan de ser victimas a ser sobrevivientes, tienen por lo general un nuevo sentido de orgullo y una admiración saludable de su fuerza interna y su potencial. Las organizaciones pueden transformarse igualmente. Una administración de empresas que pueda sostener su confianza propia durante una crisis podrá mejorar las conexiones del personal.”